Amanecer
Aliento mañanero, suspiro de sol y sal, y rocío empinado a la hierba fina que decide fuerte la suerte de sus días.
De a poco, sale el sol, y sus primeros rayos, por la ventana hacen que me estire con vagancia y estruje mis sábanas.
Tranquilo me levanto, y en ese instante de paz doy gracias por ser participe de ese momento en que se une arte, cielo, sol y tierra para danzar ahi, frente a mi como un niño que desea que jueguen con él.
Sus ojos tiernos me miraron y sonrió con la inocencia tipica de la edad mientras ponía sus manos sobre mis hombros.
Sentí que podía solo, contra el mundo…